Divulgación Científica

Centro de Investigaciones Interdisciplinarias sobre Desarrollo Regional 

 

Adelina Espejel Rodríguez*

El modelo de desarrollo económico actual ha traído como consecuencia una serie de problemas ambientales, tales como la deforestación, contaminación por residuos sólidos, pérdida de suelos, contaminación de mares y océanos, cambio climático y la pérdida de biodiversidad y recursos hídricos, los cuales han afectado gravemente los ecosistemas del planeta.
El estado de Tlaxcala es el más pequeño en extensión territorial de la República mexicana y no queda exento del deterioro ambiental; desde las últimas décadas del siglo XX, ha presentado problemas como la erosión, pérdida de zonas boscosas, contaminación del agua, contaminación por residuos sólidos, contaminación del aire y pérdida de la biodiversidad. Esta situación ha preocupado a los sectores educativos, gubernamentales y no gubernamentales.

Ricardo Romano Garrido*

En el marco del segundo seminario de investigación de la red académica “Enfoques y perspectivas de las violencias en escenarios concretos”, realizado en las instalaciones del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y organizado por el Cuerpo Académico en Análisis Regional Sociopolítico del Ciisder–UATx, el Cuerpo Académico Problemas Sociales de la Modernidad de la UAEH y el Seminario Permanente Antropología de la Complejidad Humana del IIA–UNAM, en el  mes de abril, se presentó la película documental “¿No queríais saber por qué las matan? POR NADA”, basada en hechos reales a partir del trabajo de campo que realizó la doctora en Antropología, Mercedes Fernández Martorell, profesora de la Universidad de Barcelona y directora de la propia filmación.

El documental muestra los puntos de vista y las razones por las cuales permanece una práctica violenta y machista de los hombres hacia las mujeres que han sido sus compañeras sentimentales, a través del maltrato físico hasta llegar al feminicidio, fenómeno que ha sido documentado y señalado como un problema social en España. En el blog de la directora de la película, se señala que el filme cinematográfico está basado en casos reales de hombres que han sido encarcelados o demandados por maltrato y violencia en el ámbito doméstico.

Jaime Ornelas Delgado*

“Intenté, y sigo intentando, asumir mi incapacidad de ser neutral y mi incapacidad de ser objetivo, quizá porque me niego a convertirme en objeto, indiferente a las pasiones humanas.” Eduardo Galeano.

El neoliberalismo es la modalidad actual del desarrollo capitalista, modo de producción basado en la propiedad privada sobre los medios de producción, trabajo alienado y hegemonía de una clase social sobre la sociedad. Esto significa que el neoliberalismo no es sólo una teoría económica, sino un modelo civilizatorio que sintetiza los valores de la moderna sociedad liberal, de manera que la sola crítica de los aspectos económicos del neoliberalismo resulta insuficiente para presentar alternativas a sus propuestas, pues la economía es parte de la cosmovisión liberal. En pocas palabras: las alternativas al neoliberalismo no pueden basarse sólo en otra propuesta económica, sino en otras provenientes del ámbito cultural y político.

El neoliberalismo entonces, debe ser comprendido como un discurso hegemónico del actual período histórico del capitalismo, caracterizado por una determinada visión de la sociedad y el individuo, la economía basada en el fundamentalismo del mercado y el mito de la “libre elección”; de la historia como descripción de hechos; el desarrollo que sólo conduce al capitalismo y a la democracia representativa; el conocimiento puesto al servicio exclusivo del capital; el bienestar cuantificable y la naturaleza convertida en objeto de explotación. Todo sustentado en lo que es común a cualquier fase del capitalismo: la propiedad privada, el trabajo convertido en mercancía y la hegemonía de una clase.

“¡El problema es que las mujeres no quieren participar!” Esa es una de las frases preferidas de militantes y dirigentes de algunos partidos políticos cuando se les pregunta acerca de las posibles razones de la gran desproporción entre presidentes y presidentas municipales. A nivel nacional no superan el 5 por ciento. Esa respuesta me hace pensar en las cientos de mujeres –por ejemplo en estas épocas electorales– desplegadas por todo el territorio de la entidad promoviendo el voto, tocando puertas, visitando negocios para entregar propaganda de diversos partidos políticos, en las esquinas coreando vivas a sus candidatos(as), convenciendo a las y los automovilistas para portar propaganda en sus vehículos, ¿cómo que no hay mujeres que deseen participar en política? Y si una echa un vistazo en la historia de todos los partidos políticos u organizaciones políticas ligadas o no a los partidos políticos o se detiene en las mujeres que han ocupado cargos como regidoras, síndicas, presidentas municipales o bien que han participado en las administraciones municipales con puestos directivos y apoyando a los presidentes municipales no sólo en las actividades sustantivas de administración sino de gobierno, una se vuelve a preguntar, ¿cómo está eso de que no hay mujeres que deseen participar en política?

Dos de las características más destacables del mercado laboral mexicano son, por un lado, la pérdida de importancia del sector industrial, con sus consecuentes efectos en la terciarización del mercado laboral y, por el otro, vinculado a ello, la importancia alcanzada por el desempleo estructural y el empleo “no convencional” con el crecimiento del trabajo informal y la precarización del trabajo. No obstante, no hay un solo México, el factor común es la heterogeneidad económica y laboral. En términos del mercado laboral, podríamos argüir que las diversas regiones parecen conformar por lo menos dos países: uno moderno y relativamente integrado (constituido por los estados del norte, la capital y el centro), y el resto relativamente desarticulado de la dinámica económica nacional. El proceso de reestructuración económica, iniciado a comienzos de la década de 1980, con la adopción del modelo neoliberal, marcó un punto de inflexión, en ese sentido; e incidió en lo que podría denominarse una nueva reconfiguración espacial de la producción y de los mercados de trabajo, con consecuencias sobre los niveles de bienestar de la población y las familias.

Los avances historiográficos en la historia de Tlaxcala son ya considerables en las últimas dos décadas. Numerosos investigadores de nivel licenciatura, a través de sus tesis de grado, los de posgrado y los académicos ubicados en diversas instituciones estatales, nacionales e incluso internacionales, han llevado a cabo pertinazmente estudios históricos del estado más pequeño de la República mexicana, en diversos temas y periodos. El arcoíris de posibilidades incluye desde la etapa colonial hasta los años de la Revolución Mexicana en el siglo XX, pasando por temas de historia, política, económica, social, cultural y religiosa, entre otros. Particularmente los profesores y profesoras de la licenciatura en Historia de la Universidad Autónoma de Tlaxcala desde hace muchos años, además de asesorar tesis, llevan a cabo seminarios, coloquios y diplomados en la disciplina, de los cuales han salido productos publicados por la misma universidad o en coedición con otras universidades y casas editoriales. Es de destacar que a fines del año pasado un grupo de profesores de la licenciatura citada, organizaron un seminario para analizar el pasado inmediato de diversos problemas que aquejan actualmente en la entidad, lo que indica la pertinencia del enfoque histórico en el estudio de los procesos sociales.

 

La población de México tuvo una profunda transformación en el siglo XX. Entre lo más importante se encuentra: la caída en las tasas de crecimiento, el vaciamiento demográfico y la migración generalizada; la transición de ocupaciones agrícolas a una combinación de actividades industriales y terciarias y la permanencia de ingresos mínimos que buscan resolver la sobrevivencia de la mayoría de la población a través de múltiples ocupaciones que permitan la reproducción de las familias. De igual forma el equipamiento de los servicios básicos como la salud, educación y servicios en la vivienda, en la mayoría de las localidades y ciudades del país, mejoraron sustancialmente las condiciones sociales de la vida diaria de los mexicanos. Lo anterior ha generado, en menor o mayor medida, la generalización de los rasgos urbanos en el conjunto de las ciudades del país.

Hay un proclamo social de júbilo, gozo y triunfo porque en este siglo ¡la educación universitaria y superior para las mujeres es una realidad!, raro es saber que a alguna le fue negado este derecho. Otras voces generan ecos lacerantes que anuncian que las mujeres cada vez “ganan más espacios en los recintos universitarios y ocupan altos cargos directivos”. A mi juicio, estos pregones son verdades a medias que intentan disimular una realidad más complicada, las mujeres en las instituciones de educación superior (IES) no son tantas, ni son todas, más allá de las cuántas, su llegada es interpelada pues partimos del hecho de que alguien les concedió parte de ese espacio o que ellas empujaron fuerte para llegar a éste, en todo caso, tuvo que darse un proceso de disputa y negociación para que en la actualidad, la suma no sólo sea de una. Y sí, al menos, la protección está reglamentada, no así las circunstancias culturales y familiares que restringen la presencia femenina en cualquier IES, y una vez dentro no se cuestionan los costos de la conciliación entre familia y trabajo, los salarios, el tipo de contrataciones, las posiciones jerárquicas que ocupan y más.

Entre 2011 y 2012 se llevan a cabo en Tlaxcala reuniones de organizaciones campesinas y de la sociedad civil con el objeto de fortalecer y apuntalar la recién aprobada Ley Agrícola de Fomento y Protección al Maíz como Patrimonio Originario, en Diversificación Constante y Alimentario para el Estado de Tlaxcala. Al mismo tiempo, los legisladores locales se reúnen con representantes del Programa Maestro de Maíces de México (PMMM), auspiciado por la Universidad Agraria Antonio Narro, denunciados por vínculos con la transnacional Monsanto.

El PMMM es un ambicioso proyecto de clasificación, recolección y resguardo de germoplasma de maíz, impulsado desde la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro de Saltillo, Coahuila. Tal como ha sido promovido por sus representantes, su estrategia innovadora combina el resguardo de semillas ex situ (en el banco de germoplasma de la Universidad Narro) con la conservación in situ, en las propias tierras de los campesinos.

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Revista Contraste Regional - Nueva Época

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CONTRASTE REGIONAL 

Vol. 5 Núm. 9 (2017)

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