Divulgación Científica

Centro de Investigaciones Interdisciplinarias sobre Desarrollo Regional 

 

Raquel Guevara Aguilar*

La organización de las actividades económicas del pueblo tlaxcalteca en la época precolombina y posteriormente en la Colonia, se localizó en los llamados mercados o tianguis. Así, por ejemplo, el mercado de Ocotelulco fue el centro de comercialización más importante. Entre los productos principales que comercializaban estaban: maíz, frijol, agua miel, la cochinilla; a cambio de eso recibían productos como cacao, algodón, chile, vainilla, plumas, tabaco, cera y miel; los animales que se distribuían en este mercado eran los guajolotes y una raza de perros llamada xoloitzcuintles. En dicha época no tuvieron animales de carga.

Otros productos que también se comercializaron en este tianguis, aunque no fueron comunes en la región y, por lo tanto, debían obtenerlos de otros pueblos por medio del comercio, fueron los metales preciosos como el oro y la plata.

En lo que respecta a los servicios, entre los principales que se ofrecían en el mercado de Ocotelulco se encontraban: mantenimiento del vestido y del calzado, peluquerías, baños para el aseo personal. Además de los anteriores, fue en esta época que se tuvo la presencia de los cultivadores libres, o también llamados macehuales, que eran aquellos que cultivaban las tierras asignadas a cargos públicos y se les pagaba por su trabajo; también se ha identificado el servicio de los sacerdotes, de los guerreros que obedecían a la clase noble en turno de la defensa del territorio y conquista de otras tierras.

A la llegada de los españoles, el lugar de comercio de los principales productos y servicios seguía siendo el mercado de Ocotelulco. En 1535, fecha en la que se funda la ciudad de Tlaxcala, se estableció que el sábado sería el día de mercado o tianguis; quedaba estrictamente prohibida la venta al público fuera del día de mercado, tanto para los nativos tlaxcaltecas como para los españoles; en el día de tianguis se compraban y se vendían animales de granja como: gallinas de castilla, patos, borregos, puercos, liebres, conejos; vegetales, semillas, loza, madera, vigas para casa, tablas, oro y plata; pero el producto principal que comercializaban era la cochinilla, insecto del que se extrae el tinte para colorear textiles. Otros productos importantes en la distribución fueron: cacao, lana, sal, ropa de algodón. Cabe mencionar que la moneda común para la comercialización fue el real, así como también se siguió practicando el trueque de mercancías.

Durante la Colonia se identifican otros tipos de servicios: aquellos relacionados con las actividades del clero, administradores públicos localizados en las oficinas de recaudación, los médicos, los que pertenecían a la clase de los guerreros, los artistas dedicados a las actividades artesanales, escultura, pintura, cerámica, entre otros. Cabe destacar que la construcción de caminos y puentes permitió impulsar el desarrollo del comercio, por lo tanto, aunado a las actividades económicas que se venían desarrollando en la época precolombina se agregan otras durante la Colonia y, entre éstas podemos destacar: la extracción de resina y la tala de árboles para abastecer de leña a la población de la provincia tlaxcalteca y de la ciudad de Puebla.

Presencia de los servicios en la economía de la entidad en el siglo XX

El sector económico llamado terciario, agrupa a las actividades económicas de comercio y de servicios. Por consiguiente, le llamaremos de aquí en adelante indistintamente al sector terciario como sector servicios.

En Tlaxcala, como seguramente en muchas otras entidades de nuestro país, la actividad económica principal es la manufactura, además de ciertas actividades de servicios, entre éstas destacan el comercio y los servicios personales, así como los servicios gubernamentales, entre los más representativos del sector.

El sector secundario o industrial ve reflejado su crecimiento a partir de los años setenta del siglo pasado, cuando en la entidad , así como en el resto del país, se continúa con una política industrialista; esta política estaba basada en el modelo económico con orientación en el desarrollo hacia adentro, es decir, el modelo de sustitución de importaciones, instalado desde mediados de los años treinta; dicha política permitió que en diferentes regiones del país surgieran los denominados parques industriales.

La estructura productiva en la entidad tlaxcalteca cambia con esta política de industrialización, deja de ser un estado que sustenta su actividad económica basada en la agricultura, a este otro en el cual la manufactura pasa a ser la actividad base de la economía. El proceso de cambio de actividades primarias a las actividades manufactureras y, por consiguiente, al sector terciario, que estaba ocurriendo en todo el país, también se presentó en Tlaxcala.

Por lo tanto, para la década de los setenta tenemos un estado con una economía que se desarrolla principalmente en los sectores de la industria y de los servicios, pero en un contexto nada alentador para el crecimiento económico de la entidad. Los servicios presentes fundamentalmente en el periodo de 1960 a 1980, fueron aquéllos vinculados a las actividades comerciales, de abasto y los relacionados con los servicios financieros estatales. Además, se plantea que el comercio, identificado en el estado, estaba vinculado con el comercio en el sector agropecuario, y los establecimientos dedicados al comercio se caracterizaban por bajo capital, por lo tanto, baja inversión. Asimismo, los pocos empleos generados en el sector no disfrutaban de una remuneración, el 85 por ciento de los establecimientos presentaban un nivel de capital e inversión bajos.

Ramos (1988) señala que, en Tlaxcala, inmersa en los cambios de política económica que se produjeron en ese periodo (1960–1980) a nivel nacional, permitió la ausencia de un ente regulador que coordinará a los sectores para que se trabajara con el propósito de generar y proporcionar los satisfactores requeridos por la población.

Ante este panorama desalentador y la falta de una entidad rectora, que se ocupará de regular la vida económica, el sector servicios, así como los otros sectores, no recibieron el apoyo por parte del aparato gubernamental y fueron abandonados a su suerte; no se invertía ni siquiera una mínima parte de lo que allí se generaba. Ramos nos dice que la vida comercial en Tlaxcala, en cuanto a la iniciativa privada, se caracterizaba en 1980 por su estructura familiar.

Respecto al empleo que se generó en este periodo, se asoció a los denominados empleos precarios, resultado de contrataciones de mano de obra subempleada en actividades del comercio informal, sin ninguna prestación social y ninguna relación patronal que definiera los términos de contratación.

En los estudios más recientes se analiza la situación económica de Tlaxcala y nos hablan de un estado cuya economía está basada en el sector industrial y de servicios, siendo el comercio la principal actividad dentro de este sector. Así, por ejemplo, Ornelas, Castillo y Jiménez (1995) mencionan que la estructura productiva del estado se ha transformado, pasando de tener una economía basada en la producción primaria a otra dependiente de los sectores económicos secundario y terciario, lo que confirma, según los autores citados, que las actividades secundarias y de servicios son poco productivas, bastante heterogéneas y de baja calidad; pareciera ser que éstas son las características principales del terciario tlaxcalteca; como seguramente lo es en más de una de las entidades federativas del país, que se encuentran afectadas por los cambios estructurales ocurridos en la economía mundial, lo cual permite reflexionar sobre el impacto que estos cambios han tenido en los procesos de producción de bienes y de servicios.

Crecimiento y heterogeneidad del sector servicios tlaxcalteca

Se ha identificado al sector terciario del estado con actividades de comercio, finanzas, transporte, administración y servicios en general. El proceso de terciarización se ha desarrollado conforme transcurre la industrialización y la urbanización, aunque en su momento estas actividades adquirieron una dinámica propia que las han convertido en una de las principales fuentes de aportación al Producto Interno Bruto Estatal (PIBE) y de empleo para los trabajadores del estado de Tlaxcala. En este sentido se habla de que la dinámica de este sector está determinada por el comercio, los servicios comunales y sociales, así como los servicios personales y de mantenimiento (Ornelas, Castillo y Jiménez, 1995).

El sector servicios en Tlaxcala se expande a grandes pasos y esto coincide con el crecimiento nacional; sin embargo, esta creciente importancia económica y social no sólo resulta de su propio dinamismo, sino también en gran medida de la imposibilidad del sector industrial y agrícola para crear nuevos empleos y, por consiguiente, tener una mayor participación de éstos en la generación del PIBE.

La participación que ha tenido el terciario en el PIBE ha sido superior al industrial; éste ha caído a la segunda posición. Las actividades manufactureras de la entidad se han visto reducidas en su dinamismo, la contracción de la actividad industrial se vio afectada por la crisis de los años noventa y esta reducción se trasladó hacia un crecimiento de los servicios en el estado. Por lo tanto, como se ha mencionado estas actividades en el sector son de baja calidad, heterogéneas, improductivas y en su mayoría mal pagadas.

En los primeros años del presente siglo, la participación del sector terciario en el PIBE fue aumentando para ubicarse en el 60 por ciento, lo cual significa que dicho sector generó más de la mitad del producto total en Tlaxcala (Inegi, 2003). De la misma forma ocurre en la ocupación de mano de obra, es el sector servicios el principal generador de los puestos de trabajo.

Como principal conclusión, podemos decir que el crecimiento de los servicios en la entidad obedeció a una relativa desconcentración de actividades terciarias de la Ciudad de México.

*Académica del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias sobre el Desarrollo Regional.

"Perfil de la terciarización de la actividad económica en la entidad tlaxcalteca"
Isabel Castillo Ramos
Artículo publicado en:
La Jornada de Oriente 3-10-2016

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Vol. 5 Núm. 9 (2017)

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