2013

Centro de Investigaciones Interdisciplinarias sobre Desarrollo Regional 

 

Violencia. Poder Imaginarios e Incertidumbre

Título:

Violencia. Poder, Imaginarios e Incertidumbre

Autores:

Ricardo Romano Garrido, Rafael Pérez-Taylor y Raúl Jiménez Guillén (Coordinadores)

Edición:

2013

 

Sinopsis:

La Violencia es un fenómeno social presente en diversos planos y espacios como los públicos y los domésticos. Es estructural y fáctica, ambivalente, drástica, brutal --pero también es sutil-- y forma parte de una expresión simbólica e ideológica. Es usada para resguardar el orden orquestado desde las leyes, los cuerpos policiacos y militares, y legitimada por las normas socioculturales; pero también muestra su parte ambivalente como expresión de protesta y disenso. Es usada para delinquir, y accionada como expresión contestataria al poder opresor de las decisiones políticas y del propio Estado que atentan contra los intereses de diversos sectores sociales. Así, su manifestación es observable desde un nivel personal, en la interacción entre individuos; desde un nivel colectivo, en acciones consensuadas que derivan en casos como linchamiento o riñas entre bandas juveniles y, finalmente, en un nivel social y estructural, en el que los participantes son comunidades enteras organizadas como Naciones-Estados en contra de otras comunidades.

De acuerdo con Robert Muchembled (2010), la palabra violencia se acuña en el siglo XIII y proviene del latín vis fuerza, vigor, para hacer referencia a personas que solían ejercer la fuerza de manera iracunda y brutal. Actualmente se ha revestido de múltiples significados y por ende es un concepto polisémico. En términos generales podríamos aducir que la violencia es la imposición de la voluntad de uno o unos para incidir y modificar las conductas de otro u otros sin su aprobación o consentimiento. Lo que nos plantea una segunda arista: ¿Para qué se usa la violencia? · ¿Con qué fin se ejecuta? Responder a estas preguntas sin duda nos induce a pensar que está estrechamente relacionada a una acción fáctica concernida al dominio, al control y al poder; es decir, que la violencia no puede ser explicada por aspectos y conductas meramente innatas, genéticas o biológicas, ya que a diferencia de otras especies, el ser humano reviste actos violentos de justificantes ideológicos y los asume como parte de sus intereses inmediatos.

 

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